Estado del Arte sobre el comportamiento sexual adolescente.Tomado de la Revista Electrónica del Instituto Psicología y Desarrollo Página 1 de 18. Año II, Número 6, Diciembre 2005. ISSN 1811-847X
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La adolescencia usualmente es caracterizada como una etapa de “crisis” en el ciclo vital humano en razón de los severos cambios anatómicos y fisiológicos que experimenta el organismo como de la “explosión” emocional que viven los adolescentes al tener que adaptarse a nuevas normas sociales (Psicología, 1987), haciendo que, después de la infancia, la adolescencia sea la etapa más vulnerable del ciclo vital (Martín & Reyes, 2003). Sin embargo, conforme se descubren, valoran y aceptan los cambios experimentados, éstos juegan un rol crucial en la vida al originar el aprendizaje de normas socialmente aceptadas y la canalización de nuevas perspectivas frente a la vida (Heaven, 2001). Muchos de éstos cambios son de orden sexual, manifestándose en conductas, afectos y pensamientos como el aumento de la curiosidad por temas sexuales, del deseo sexual y de las sensaciones especiales que los acompañan; resultando un reto significativo integrar los cambios a su forma de vida manteniendo su estabilidad emocional (OPS & OMS, 2001). Y en efecto, a nivel público, la forma en que los adolescentes visten, hablan y pasan el tiempo libre ha variado considerablemente en los últimos años orientándose a ser lo más “sexuales” que puedan ser, tal vez debido a la gran cantidad de información de naturaleza sexual que inunda su vida cotidiana, especialmente por parte de los medios de comunicación. Esta nueva adolescencia con una fuerte presencia sexual debido a presiones sociales es graficada por Heaven (2001): “We live in a age in which we are overwhelmed by material and information of a sexual nature. The AIDS epidemic has raised the consciousness of many adults and adolescents about sexually transmitted diseases, and ‘safe’ sex. Sexually explicit material, not available a generation or two ago, is now freely obtainable.
Glossy magazines depict idealized body shapes, fashions and trends. Understandably, some adolescents may feel pressurized to make themselves as sexually appealing as possible. In addition, societal norms about sexuality are rapidly changing with increasing numbers of teenagers becoming sexually active” (p. 148)
Según David Tarazona Cervantes, actualmente existen prácticas emergentes representativas de este cambio en los roles sexuales y genéricos como son las fiestas en las que predomina el género musical “reggaeton” y su baile característico “el perreo”, estilizado al máximo por la industria discográfica, y la modificación corporal, por un lado las cirugías estéticas, muy populares entre adolescentes y jóvenes mujeres de todo nivel socioeconómico, y por otro los tatuajes y el piercing, que al usarse en algunas zonas del cuerpo reflejan gran erotismo y sensualidad. Estas prácticas se constituyen en códigos sociales que afianzan en los adolescentes sus procesos de identidad y median el reconocimiento y aprobación social de sus pares, asimismo son expresiones de libertad y decisión sobre el propio cuerpo altamente valoradas por ellos (Quiñones, 2000). Diversos autores parten del hecho que los adolescentes, lejos de sentir temor ante las relaciones sexuales, las asumen como una necesidad a satisfacer en sus vidas (Arias & Aramburú, 1999; Heaven, 2001). Sobre este punto nos parece ilustrativo lo señalado por Martín & Reyes (2003): “La actividad sexual en los adolescentes se ha convertido en una norma; la mayoría considera que es necesario realizarla –como si fuera una moda-, y así tratan de buscar aceptación del grupo” (p.185) El incremento de la fecundidad adolescente, tema ligado al comportamiento sexual, ha venido poniendo de relieve a la adolescencia ante la opinión pública desde mediados de la década del 80 (MIMDES, 2002), más aún si consideramos que la población adolescente sería el segmento de mayor crecimiento demográfico y que la tasa de fecundidad habría aumentado en ésta población y no en los grupos poblacionales (Raguz, 2001a). Se ha señalado que la mayor liberalidad en las relaciones sexuales, el inicio sexual más temprano y el incremento del comportamiento riesgoso ocurridos en las últimas décadas se ha asociado positivamente con el aumento de los embarazos en adolescentes (OPS & OMS, 2001). De todo el espectro de la sexualidad humana, orientamos nuestro interés por el comportamiento sexual, principalmente porque esta dimensión está muy vinculada con muchos riesgos, p. e. embarazos no deseados (END), infecciones sexualmente transmitidas (ITS), incluyendo VIH/SIDA, y el aborto. Lo señalado por Martín & Reyes (2003) grafica claramente nuestra inquietud: Es oportuno analizar conducta sexual, embarazo y aborto por la interrelación que existe entre estos tres fenómenos, pues si bien el aborto constituye el acto que puede afectar física y psicológicamente a la adolescente, este es generalmente consecuencia de un embarazo no deseado y de una conducta sexual inadecuada (p. 183)
